MI PRIMERA EXPERIENCIA SWINGER
(Narración de una experiencia real de una pareja  swinger afiliada a Espacio Swinger, por petición de ellos se hace el anonimato) 

Con ellos chateamos mucho tiempo, creo que fueron unas de las primeras parejas que conocimos por la página. Desde el primer momento se formó una atmósfera cálida y de mucha confianza.

Era un sábado por la noche, el día siguiente de nuestra tercera infructuosa experiencia, nuestros intentos anteriores  no habían sido buenos, a tal punto que no pasamos de charlar un rato, mientras buscábamos la excusa para irnos del lugar, así que fuimos a nuestra nueva cita un tanto nerviosos otra vez. Pero a diferencia de las anteriores, los nervios de esta se mezclaban con el fantasma de las experiencias anteriores.

Llegamos un rato antes que ellos, así que tuvimos tiempo de conversar un rato a solas. Coincidimos en que debíamos liberarnos de cualquier atadura, y tratar de disfrutar a full.

Personalmente, me lo propuse como mi meta para ese encuentro.

Finalmente llegaron. Recuerdo que hablando con él, me había preguntado si me importaba el tema de la altura ( yo soy bastante alta) y yo le dije que no. Cuando aparecieron... guauuuu.... él era realmente mucho más bajito que yo, jajajaja. 

Ella bien robusta, muy linda de cara, grandes tetas. Empezamos a charlar, y la verdad que congeniamos tanto  y nos reímos de tal forma, que era imposible pensar que la íbamos a pasar mal en la cama.

Como todo estaba bien, decidimos irnos del lugar y  nos encaminarnos a nuestros vehículos. Al final decidimos irnos en un solo carro y dejar el de ellos en el estacionamiento del Centro San Ignacio - en Chacao- que era donde habíamos convenido en vernos. En el viaje continuamos riéndonos de todo, sus historias eran muy graciosas.

Llegamos muy rápidamente al hotel. La habitación era preciosa, con un jacussi fantástico en un costado  y grandes espejos sobre todas las paredes. Como era de esperar yo estaba nerviosa, pero me tranquilizaba la buena onda de ellos.

Recuerdo que me senté en la cama, mi esposo estaba mirando el jacussi, cuando de repente sentí la mano de él rozándome dulcemente la espalda. Mmmm, pude sentir su calentura en ese instante. Luego cada uno empezó con su pareja. Mi cuerpo temblaba todo, tenía muchas ganas de coger. Los besos y las manos empezaron a mezclarse.  

De repente, me animé y mientras ellos estaban abajo nuestro, la agarré a ella y la atraje hacia mi. Estuvimos besándonos un buen rato.

Mmmmm.... me gustaba hacerlo.... ellos abajo se pusieron más locos todavía. Entonces nos cruzamos. Él empezó a besarme dulcemente la cara, l a boca... mmm.... el cuello... mientras con sus manos me acariciaba el clítoris y las lolas.

Yo me movía para que sus dedos se resbalaran con mi húmedad. Me recostó y lentamente empezó a bajar con su lengua hasta llegar a mi rajita que temblaba del placer.

Mi esposo, por su lado, hacía lo mismo con ella. Estaba perdido entre sus piernas. Recuerdo su lengua feroz devorándome la conchita, lo disfrutaba tanto  y él me lo hacía saber. Sus manos recorriendo mi cuerpo delataban su gran calentura, y eso si duda, logró que yo me relajara y gozara como loca.

A medida que avanzaba sobre mi cuerpo, mis piernas se iban abriendo casi automáticamente, jajaja. Quería que me penetrara, quería sentir su hermosa verga –perdón, pero no encuentro otra palabra que se ajuste al momento-  dentro mí cuerpo. Y así fue. Mi empapada rajita se abrió para dejarlo entrar con fuerza. Mmmm.... yo le pedía más, quería sentir todo su calor dentro de mí, lo que le faltaba en altura lo compensaba en la majestuosidad de su hermoso miembro.

Y él me daba y me daba, con una perfecta mezcla de ternura y ferocidad. Yo lo apretaba entre mis piernas... succionándolo con mis labios. Después, lentamente me dio vuelta y me obligo a ponerme en  cuatro y de esa forma me dio nuevamente, solo que ahora lo sentía mas adentro de mi. Adoro esa pose. Gocé sin cesar.

Él me acariciaba la espalda, me agarraba los muslos con fuerza y me cogía como loco. Entraba y salía con un ritmo enloquecedor.... hasta que sentí su estallido contenido.... mmmm....

Nos recostamos complacidos y mi esposo vino hacia mi y empezó a cogerme. Lo aprisioné entre mis piernas y me froté contra su verga hasta que sentí el temblor que devora mi cuerpo y mi alma y el suyo también. Caímos rendidos en la cama, felices y agotados.

Aquella experiencia fue muy positiva porque nos despejó todos los temores y nos animó a más.  Ellos posteriormente nos recomendaron a Espacio Swinger, al cual fuimos por invitación de ellos y ahí tuvimos la oportunidad de conocer nuevas parejas

Hoy en día estamos afiliados a Espacio Swinger el cual nos ha permitido conocer mas parejas y hacer mas fácil la selección de con quien o con quienes nosotros vamos a compartir una noche de placer y en especial de no perder tiempo.

 

NOTA
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