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La columna de Antonio y Barby.
 Durante toda la
infancia, niños y niñas disfrutan de la simplicidad de tener un
cuerpo prácticamente lampiño, con la excepción obvia de los cabellos
en la parte superior de la cabeza. Luego, con la llegada de la
pubertad, las cosas se hacen más complejas. En las niñas, cuando se
empiezan a desarrollar los ovarios y comienza la producción de
hormonas, se producen cambios corporales visibles, incluida la
aparición de los primeros pelos del pubis, justo encima de los
genitales externos. Habitualmente esto sucede entre los once y doce
años aunque en raros casos puede empezar ya a los ocho o retrasarse
hasta los catorce.
En general, entre los doce y trece años, hay un oscurecimiento y
espesamiento del vello púbico. Posteriormente, entre los trece y
catorce, la cantidad de ese vello aumenta y la zona donde está
comienza a adquirir forma triangular. Antes de los quince, el
crecimiento del vello púbico más o menos a concluido y se parece ya
al modelo adulto.
Cuando se inicia el
crecimiento de este vello, algunas chicas lo consideran vagamente
desagradable. La idea de tener una región genital peluda les parece
“animal” o “masculino”. De niñas, sus cuerpos eran limpios y tersos,
ahora de repente son “sucios y peludos”. Puede que hayan visto poco
vello púbico adulto, que les puede haber sido ocultado por padres
remilgados y censores de películas, y puede producirles cierta
conmoción. Ellas se habrán percatado de que los hombres tienen
cuerpos velludos y esto puede hacer que se sientan incómodas.
En las diferentes partes del mundo, se da una variación
considerable en el tipo de vello púbico femenino, de corto a largo,
de ralo a denso y de liso y suave a áspero y rizado. También en
color y textura, el vello púbico no siempre se corresponde
con el
cabello. Muchas mujeres morenas tienen el vello púbico más claro, a
menudo con un matiz rojizo. La mayoría de las mujeres tienen un
vello púbico ondulado o rizado, incluso aunque su cabello sea liso.
La principal excepción a esto se encuentra en el Extremo Oriente
donde el cabello negro y liso coincide con el vello púbico, que ha
sido descrito como << negro, corto, liso y no grueso sino más bien
ralo… formando algo así como un triángulo estrecho con el vértice
hacia arriba>>.
Una de las primeras preguntas que probablemente hacen las chicas
púberes acerca de su vello púbico es << ¿por qué lo tengo?, ¿para
qué sirve?>>. Hay tres respuestas:
Primera y principal, la exhibición de vello púbico es una señal
visual. En las épocas primitivas, de desnudez, habría actuado como
un indicador de que una chica era ya sexualmente adulta. Su
aparición completa a los quince años coincide con el comienzo de la
ovulación y la capacidad biológica de procrear. Para un macho
prehistórico, la ausencia de vello púbico en las chicas más jóvenes
sería también una señal importante que le revelaba que eran
demasiado jóvenes para procrear. La presencia de vello púbico
visible serviría para desencadenar su respuesta sexual, mientras que
su ausencia la inhibiría. ( Es de esta inhibición de la que de una
forma tan curiosa y tan antinatural carecen los pedófilos ).
Una segunda función del vello púbico es actuar como trampa de olor.
Las glándulas de la piel de la zona genital segregan feronomas
especiales—fragancias naturales que los varones adultos encuentran
de una forma inconsciente atractivas sexualmente—y su aroma persiste
durante más tiempo en el denso cabello rizado que en la piel lisa y
desnuda. Sin embargo, hay una desventaja en este tipo primitivo de
señalización olorosa. En los tiempos prehistóricos, cuando la piel
desnuda se exponía al aire, los aromas naturales permanecían
frescos. Pero actualmente, con ropas ceñidas que encierran la zona
púbica, es muy fácil que haya una falta de higiene que conduzca a
una descomposición bacterial de las secreciones de las glándulas
odoríferas. El resultado es un olor corporal poco atractivo. Es por
eso por lo que los humanos modernos, vestidos, tienen que lavarse
con más frecuencia que los tribales, no vestidos, si quieren que sus
antiguos indicadores olorosos sigan funcionando con éxito.
Una tercera función del vello púbico es que supuestamente actúa como
un amortiguador entre las superficies de piel del varón y de la
hembra adultos durante el vigoroso contacto sexual, protegiendo de
abrasión el mons pubis femenino. Este papel protector se menciona a
menudo y puede que haya un elemento de verdad en ello, pero la
hembra adulta de la época moderna que se ha afeitado el vello púbico
no parece sufrir extraordinariamente por su ausencia cuando su
cuerpo está sujeto al empuje de la pelvis masculina.
Además de estas tres sugerencias serias, en el pasado se han
propuesto otras varias funciones altamente improbables. Éstas
incluían la idea de que el vello púbico actuaba como un <<
encubrimiento de modestia >> de los genitales. A la inversa, que era
un velo erótico seductor que << inflamaba la imaginación >>.
También, que protegía los genitales del frío y de los accidentes,
que absorbía la transpiración que goteaba por la parte delantera del
cuerpo y que << facilitaba la acumulación y el intercambio mutuo de
electricidad entre los dos polos opuestos individuales en la cópula
>>, sea lo que sea lo que significara eso.
Quizá la observación más deliciosamente extraña del uso del vello
púbico sea la recogida por un antiguo antropólogo alemán que visitó
un pueblo tribal que vivía en el archipiélago Bismarck, al sur del
Pacifico, donde << las mujeres se secaban las manos en su vello
púbico cuando las tenían manchadas o húmedas, igual que nosotros
usamos toallas>>.
Lo mismo que
a otras muchas partes del cuerpo femenino, al vello púbico no se le
ha dejado gozar de su estado natural. Tanto en épocas antiguas como
en las modernas ha habido un considerable interés en modificarlo.
Esto ha supuesto teñirlo, moldearlo, decorarlo o eliminarlo y, como
siempre, ha habido dos puntos de vista poderosamente enfrentados
sobre la aceptabilidad de estas modificaciones.
Los que están a favor de dejar el vello púbico en su estado natural
son tantos los puritanos como los amantes de la diversión. Los
remilgados consideran que modificar esta parte del cuerpo de
cualquier forma sugiere una obsesión insana por la anatomía sexual.
Cualquier moldeado, adorno o coloreado implica un deseo de
exhibición visual de partes del cuerpo que deberían permanecer en la
intimidad más absoluta. Más aún, contemplan la supresión de vello
púbico como la supresión de algo que sirve para enmascarar y
oscurecer la hendidura vertical genital. Cuando no hay vello, esa
hendidura está completamente expuesta a la vista y realza la
exposición de género del cuerpo femenino.
Las primeras feministas también consideraban que << arreglar >> el
vello púbico era una concesión a lo varones y rechazaban la idea,
junto con todas las demás formas de maquillaje o mejora cosmética.
En completa oposición, los hedonistas consideran el estado natural
del vello púbico un atractivo erótico, porque presenta al varón una
señal visual primitiva de la disponibilidad de la hembra a
aparearse. En su papel como trampa de olores sexual, también ofrece
al varón la promesa de una retención más intensa de fragancias
eróticas de las glándulas de la piel femenina.
La eliminación del vello púbico da origen a su vez a dos reacciones
completamente contradictorias. El apoyo puritano proviene de la idea
de que el vello púbico es potencialmente sucio y maloliente y que su
eliminación es por lo tanto higiénica y purificadora. Además, la
idea de una zona completamente lisa, de << n o tener nada entre las
piernas >>, como la muñeca de una niña, es no-sexual y por lo tanto
no-erótico.Este punto de vista ha conducido en el pasado a que
muchas estatuas femeninas tuvieran la zona púbica lisa, sin rastro
del vello ni de ningún otro rasgo genital. También a que las modelos
de los artistas se afeitaran el vello púbico, ostensiblemente para
poner de relieve los detalles de su contorno pélvico, pero en
realidad para hacerlos más parecidos a las asépticas estatuas
clásicas.
Hay un famoso caso
en el que un estudioso victoriano, ingenuo y tremendamente
romántico, sufrió terriblemente como consecuencia de la tersura
artificial de las estatuas clásicas. John Ruskin, primer catedrático
de arte de Inglaterra, tenía veintiocho años cuando comenzó a
cortejar a su futura esposa, sabiendo muy poco de cuestiones
sexuales. Se casó con ella al año siguiente y se quedó anonadado
cuando descubrió que era incapaz de hacer el amor con ella. Después
de años de evasivas, al final admitió que su vello púbico le
resultaba repulsivo. Como ferviente estudioso de la escultura de
mármol clásica,
conocía las formas desnudas femeninas íntimamente y
gozaba de ellas estéticamente, pero nunca había visto vello púbico
femenino y aparentemente ni siquiera tenía conocimiento de su
existencia. ( Las estatuas clásicas de mármol de varones muestran
vello púbico rizado, las estatuas de mujeres no ). Su horror al
encontrarse con que su amada compañera exhibía una mata peluda entre
las piernas fue tan intenso que nunca fue capaz de consumar el
matrimonio y su esposa se vio obligada finalmente a anularlo, tras
la vergüenza de haber tenido que demostrar, mediante examen médico,
que todavía era virgen.
Si algunos varones puritanos han mostrado una marcada preferencia
por una entrepierna femenina higiénicamente lampiña, quizá resulte
sorprendente descubrir que muchos varones licenciosos hayan mostrado
un interés notablemente parecido. Al igual que la entrepierna
completamente peluda ha atraído tanto a puros como a impuros,
también lo ha hecho la lampiña.
El atractivo sexual de la eliminación del vello púbico tiene tres
fuentes. La primera es que la eliminación del vello púbico deja
desnuda la hendidura vertical genital. En las estatuas clásicas,
este detalle se omite con buen gusto; en las modelos de los artistas
clásicos la hendidura a menudo se oculta con la postura que adoptan,
o la omite el propio artista en la obra acabada. Sin embargo en la
vida real, este detalle íntimo ( << partido por la dorada hacha de
Dios >> ) está completamente al descubierto, y para un varón que lo
observe transmite una señal visual incluso más intensa que la mata
de pelo en sí.
La segunda es que la condición lampiña envía una señal de inocencia
virginal. Es la imagen corporal de una niña demasiado joven para
practicar el sexo y por lo tanto, simbólicamente, demasiado joven
para haber practicado el sexo. Comentarios de varones que han
respondido favorablemente al ver un pubis femenino depilado,
incluyen las siguientes observaciones reveladoras: << es la tersura
infantil >>, << es la fantasía de la colegiala >>, << es el aspecto
de Lolita >>. Los críticos han manifestado que es << un paso hacia
la pornografía infantil >>, pero pasan por alto el hecho de que los
hombres que se excitan con la exhibición de un pubis lampiño son
plenamente conscientes de que el resto del cuerpo de su compañera es
completamente adulto. El hecho de que les guste un rasgo
simbólicamente << virginal >> no significa que respondan sexualmente
a una niña genuinamente prepuber. Una mujer al defender su pubis
lampiño, señalaba que << cualquier mujer que sugiera que la afición
de un hombre por una vulva sin pelo significa que es un pedófilo no
declarado, corre el riesgo de que esta misma lógica se vuelva contra
ella, a menos que todos sus amantes tengan barba >>. Si nadie ha
acusado de tener tendencias pedófilas a las mujeres que prefieren
que sus amantes masculinos estén completamente afeitados << con
caras de niño pequeños >>, entonces ¿porqué se ha de contemplar de
este modo un pubis femenino completamente afeitado?
Aparte de su cualidad inocente, también se ha mencionado varias
ventajas más relacionadas con la supresión del vello púbico
femenino. La zona genital se hace mucho más sensible a la
estimulación táctil. En particular, los placeres del sexo oral se
incrementan enormemente para ambos. Algunas mujeres han afirmado que
incluso el hecho de dar un paseo es más erótico: << Simplemente
pasear por la calle es divertido, porque te deslizas y hace que tu
paso sea más decidido.>> Otras ven el atractivo en que << tienes un
secreto sexual, que sólo conoces tú y tu compañero >>.
En resumen, las actitudes contradictorias hacia el vello púbico
incluyen la contemplación del vello completo de forma puritana como
natural y modesto, o de forma licenciosa como eróticamente adulto y
olorosamente sexy, también, la visión puritana considera la
eliminación del vello púbico higiénica y purificadora y la
licenciosa ve a la mujer sin él como desprotegida y sensibilizada.
Como con tantos aspectos del cuerpo femenino adulto, hay puntos de
vista muy contrapuestos.
Volviendo a la historia de la eliminación del vello púbico femenino,
no cabe duda de que está muy lejos de ser un capricho pasajero de la
moda moderna. Hay documentos que muestran que se puede seguir su
rastro hasta los antiguos egipcios. Las mujeres egipcias eran muy
escrupulosas con su vello corporal, eliminando todo rastro de él.
Esto lo hacían mediante un proceso de << depilación a la cera >>,
utilizando una crema pegajosa hecha de miel y aceite.
También se ha dicho que al rey Salomón le disgustaba el vello púbico
femenino. Cuando la reina de Saba le visitó, el siglo X A.C., se
dice que le pidió que se depilara antes de hacer el amor,
requiriéndole que se abriese a él eliminando el << vello natural >>.
Un poco más tarde, en la antigua Grecia, hay constancia de que los
hombres prefieren que sus mujeres << eliminaran el pelo de sus
partes privadas >>. Esto era porque si no << la gran abundancia de
pelo de las mujeres del sur, impedirían que se viesen sus partes
privadas…>>. Por consiguiente, en la antigua Grecia la depilación
femenina era la norma. Se conseguía con tres técnicas. La primera
era arrancar pelo a pelo; la segunda, chamuscarlos con una lámpara
y la tercera chamuscarlo con cenizas calientes.
La práctica de la eliminación del vello púbico también estaba
extendida en la antigua Roma, pero sus técnicas eran ligeramente
distintas. Igual que los griegos, arrancaban el pelo utilizando unas
pinzas especiales llamadas volsella. Sin embargo, a diferencia de
los griegos, sustituyeron las arriesgadas técnicas de chamuscado por
la menos peligrosa aplicación de cremas depilatorias. También se
practicaba una forma de depilación a la cera, utilizando brea o
resina. Entre las romanas elegantes, las jóvenes comenzaban a
utilizar uno de estos métodos en cuanto su vello púbico empezaba a
crecer.
Cuando los cruzados llegaron a Tierra Santa, descubrieron que las
mujeres árabes también se depilaban la zona púbica. Impresionados
por el hallazgo, trajeron la moda con ellos a Europa, donde algunas
aristócratas la adoptaron durante la Edad Media. Floreció durante un
tiempo, pero luego cayó en desuso.
Posteriormente, en el siglo XVI, se sabe que las mujeres turcas eran
tan aficionadas a despojar su región púbica que se reservaban
habitaciones especiales para este propósito en los baños públicos.
Se consideraba incluso pecaminoso que se dejaran crecer de forma
natural el vello púbico.
En Europa, durante la época victoriana, la eliminación del vello
púbico era inaudita, excepto posiblemente entre algunas de las <<
damas de la noche >>. No reapareció como moda femenina generalizada
hasta los tiempos de la liberación sexual de los años sesenta del
siglo xx. Luego súbitamente, todo fue posible y ciertos personajes
destacados se revelaron contra costumbres consideradas remilgadas o
tradicionales. Una de las rebeldes más famosa fue la diseñadora Mary
Quant, que se propuso escandalizar anunciando públicamente que su
esposo le había recortado el vello púbico en forma de corazón. Otras
siguieron su ejemplo en seguida. 
Durante la década de 1970 el ascenso del movimiento femenino
contempló un regreso al aspecto natural y el arte del recorte púbico
una vez más cayó en desgracia. Sin embargo, antes de finales del
siglo XX regresó a lo grande, con una variedad completa de estilos
diferentes. Esta nueva tendencia comenzó por un cambio en la moda de
los trajes de baño. La línea se fue haciendo cada vez más alta (
para hacer que las piernas parecieran más largas ) y esto dio como
resultado que unos cuantos pelos púbicos aislados emergieran a cada
lado de la ahora estrechísima tira de tela entre las piernas. Estos
pelos quedaban mal y fueron rápidamente eliminados. Esta <<
ocultación >> puso en marcha una reducción cada vez más drástica del
vello púbico. Aparecieron estilos cada vez más radicales hasta que,
por último, la eliminación completa de cada uno de los pelos se
convirtió en la máxima aspiración de las modernas. A principios del
siglo XXI, la depilación púbica se ha convertido en el último
capricho de la moda, una tendencia atrevidamente moderna que,
paradójicamente, nos ha devuelto una vez más los estilos púbicos
populares de las antiguas civilizaciones.
Toda una terminología nueva ha surgido alrededor de esta manía
despojadora y cada salón de belleza tiene su propia colección de
nombres para los diferentes grados de desnudez púbica. Estos nombres
no siempre son empleados con el mismo significado, dependiendo de
los salones, pero una orientación aproximada es la siguiente:
---La línea del bikini. Ésta es la forma menos radical. Todo el
vello púbico cubierto por el bikini se deja en su lugar. Sólo se
eliminan los pelos dispersos a cada lado, de modo que no sea visible
ninguno cuando se lleva un bikini con los lados muy pronunciados.
---El bikini completo. Se elimina sólo una pequeña cantidad de pelo,
sobre el monte de Venus ( el mons pubis ), justo por encima de la
cinturilla del bikini.
---El europeo. Se elimina todo el vello púbico << excepto un pequeño
parche sobre el montículo >>.
---El triángulo. Se elimina todo el vello púbico << excepto un
triángulo claramente recortado con el vértice dirigido hacia abajo,
en la parte de arriba de los genitales. Se ha descrito como una <<
flecha señalando el camino del placer >>.
---El bigote. Se elimina todo excepto un ancho parche rectangular
exactamente encima de la hendidura genital. A veces se le llama el
<< bigote de Hitler >> y otras el << bigote de Chaplin >>.
---El corazón. La mata púbica es recortada en forma de corazón y
puede estar teñida de rosa. Es un estilo popular para el día de San
Valentín, regalado como sorpresa erótica a un compañero sexual.
---La pista de aterrizaje. El pelo central es recortado en forma de
franja vertical y el resto del vello púbico se elimina. Se ha
generalizado entre las modelos que deben llevar prendas de extrema
estrechez en la zona de la entrepierna.
---La franja Playboy. Se elimina todo a excepción de un largo y
estrecho rectángulo de vello de 4 centímetros de ancho. Esta medida
exacta puede parecer rara, pero tiene una historia legal. En el
estado americano de Georgia, se exigía a las bailarinas exóticas
que, si actuaban desnudas, conservaran una franja de vello púbico de
<< dos dedos de anchura >> ( lo que equivale a casi 4 centímetros
). Los legisladores de Atlanta creían que esto proporcionaba una
cobertura lo bastante recatada para la hendidura genital. Se
consideraba que una franja de un dedo era obscena y por tanto estaba
prohibida por la ley. Los representantes de la ley se vieron
obligados a emprender la ardua tarea nocturna de comprobar las
franjas demasiado estrechas de vello púbico y enviar a casa a
cualquier chica que desobedeciera esta norma estricta. Después de un
tiempo, la novedad de esta tarea se pasó y la norma se relajó. De
manera confusa, algunos salones se refieren al Playboy con el
significado de << todo fuera >>.
---El brasileño. Éste es el más famoso de los nuevos estilos, pero
hay cierta confusión sobre su forma exacta. Para algunos, es el
mismo que la, << pista de aterrizaje >>, para otros es una forma más
radical de ésta, dejando sólo una estrecha << franja vertical de
vello >>. Para otros significa la eliminación completa del vello
púbico. Comenzó en la playa de Copacabana en Río, donde aparecieron
por primera vez los bikinis con la entrepierna muy escotada ( poco
más que tangas ). Luego, una familia de hermanas brasileñas (
conocidas como las Hermanas J. ) se trasladaron a Nueva Y ork y
abrieron un salón de belleza en Manhattan, donde empezaron a ofrecer
depilación púbica a sus clientas. Las estrellas de cine y las top
model comenzaron a visitarlas y su salón enseguida se convirtió en
la meca del depilado púbico. La creciente fama de las Hermanas J.
provocó que el nombre de su estilo fuese conocido como El brasileño.
Cuando otros salones las copiaron, no siempre consiguieron el mismo
grado de eliminación de vello, de ahí la confusión. Pero las
Hermanas J. habían dejado bastante claro lo que hacían,
describiéndolo sucintamente como << Todo fuera, menos una franja
diminuta >>.
---La esfinge. Éste es el estilo nada ambiguo del << todo fuera >>,
dejando una zona púbica completamente pelada. El nombre proviene del
de una raza sin pelo de gato de Canadá. El Gato Esfinge de piel
lisa, sin pelo, es una rareza genética descubierta en Toronto en
1966. Algunos salones llaman a la << esfinge >> << el Hollywood >>.
Estos son los estilos de depilación de vello púbico más populares a
comienzo del siglo XXI. Además están:
Estilos especiales: Algunos estilistas del vello púbico modernos
ofrecen variantes exóticas tales como un logotipo de empresa, ojos
de toro, barras y estrellas, una diana o el blasón de la familia. Un
estilista extravagante ha introducido lo que ha dado en llamar
kitsch púbico, con títulos como: sorpresa de luna de miel, corriente
alpina, escuadrón oculto, reina de diamantes, cha-cha-chá y apogeo
de las flores. Otros ofrecen signos de exclamación, hojas de tres
pétalos, coronas, estrellas, el mohawk, un rayo púrpura o las
iniciales del compañero. Para estos tipos de modelado, se emplean
pinzas, afeitado, tinte, cremas depilatorias, electrolisis, azúcar y
cera. La técnica más extendida es la cera, tras la cual la zona
púbica permanece sin pelo durante varias semanas hasta que comienza
a crecer de nuevo.
Cordial saludo,
Antonio
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